Una brisa agitada entre las velas. Una sonrisa agazapada entre tus pechos. Un delfín que salta sigiloso y rompe el horizonte tan enorme que preside una luna temerosa en su camino sinuoso hacia el olvido.
Preciosa foto. Da gusto leer tus brisas, sonrisas, delfines y lunas mientras uno va navegando a ese Bizancio al que quizás no es necesario llegar para sentirlo.
Ybris, Tienes razón, no hace falta llegar a Bizancio para evocarlo, al igual que no hace falta el contacto para sentir el calor de la piel ansiada, sólo es necesaria la convicción de sentirlo.
gracias por ser..
ResponderEliminarMe halagas profundamente.
ResponderEliminarGracias, Arya
Preciosa foto.
ResponderEliminarDa gusto leer tus brisas, sonrisas, delfines y lunas mientras uno va navegando a ese Bizancio al que quizás no es necesario llegar para sentirlo.
Un abrazo.
Hermoso.
ResponderEliminarY ese barco...ver un ocaso sobre cubierta, en alta mar, en silencio,ha de ser magnífico...
Ybris,
ResponderEliminarTienes razón, no hace falta llegar a Bizancio para evocarlo, al igual que no hace falta el contacto para sentir el calor de la piel ansiada, sólo es necesaria la convicción de sentirlo.
Un abrazo, y gracias por tus palabras.