¿Cuál será la función de estas horas
compuestas por miles de kilómetros?
¿Cuál la duración de esta distancia
que hoy tiene seiscientas setenta y dos horas?
¿Cuál el destino de estos
tres millones doscientos cincuenta y seis mil latidos?
Todo es justo por que tú eres su medida,
aunque necesito que también seas su destino.
compuestas por miles de kilómetros?
¿Cuál la duración de esta distancia
que hoy tiene seiscientas setenta y dos horas?
¿Cuál el destino de estos
tres millones doscientos cincuenta y seis mil latidos?
Todo es justo por que tú eres su medida,
aunque necesito que también seas su destino.
no se mide..
ResponderEliminarsolo abrazalo..
asi ese destino, sera tuyo..
Formidable y genial intento de medir distancia en horas y horas en kilómetros.
ResponderEliminarY averiguar el destino de millones de latidos.
No sé por qué me parece que si alguien llega a ser la medida de distancias y tiempo tendrá que acabar sin remedio siendo su destino.
Un abrazo.
Arya,
ResponderEliminarno se mide, pero se siente la distancia.
Te siento cercana, gracias.
Ybris,
ResponderEliminarEso pienso yo.
Y me siento armado de paciencia, de una seguridad en que estamos evolucionando en la forma de amarnos.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo
Bellísimo texto, Carz.
ResponderEliminarFelicidades.
In
Gracias Insanity, eres muy generosa.
ResponderEliminarCarz
Convengo con Ybris, un intento... y respondería, por que no hay preguntas que no puedan responderse o incómdas, pero si respuestas insatisfactorias y/o poco placenteras.
ResponderEliminarDe todas formas una deliciosa forma de medir cuando el destino es ine/evitable, dudoso, deseado o engañoso...al fin y al cabo...término, final...límite.
Siempre...Olimpia.
El destino siempre es la frontera difusa entre lo posible y lo deseado.
ResponderEliminarDifuso.... Carz