De tetas y pezones

Amé mordiéndole las tetas,
amé derramado en lágrimas de seda,
ame en su espalda,
en sus pezones,
en sus piernas ligeras como brisa.
Amé después de amar
a borbotones,
amé en cada esquina
y en cada letra,
amé hasta quedar exhausto
y quebrar mi mano
queriendo quebrantar lo inquebrantable.
Amé con la espada de un corsario,
amé recitando un tantra de memoria,
amé follando como un loco,
amé bebiéndome sus letras.

Amé, y desde entonces,
sigo amando.

Comentarios

  1. Lo raro es que no se noto, ni se nota!
    Será que algunos tienen esa forma extraña de amar, que el que esta a su lado, no se entera.

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  2. ¿Hay otra forma de amar más que la de hozar en cada poro, husmear el cuerpo y el alma como si buscáramos la esencia del próximo pecado?

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  3. que bonito... amar a veces duele, pero siempre es tan bello

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