Leo todo lo anterior con tu música en los oídos. Prólogos o epílogos a una fecha dejan claro lo que se lleva dentro. Sin duda algo firme como el temple del buen acero. El tiempo será testigo de su constancia.
Escueto. Pero por lo sincero. O sin cero. Una helada gota desde un cubo de hielo bajando por la columna vertebral. Hacia su desaparicion en el centro. En el centro vivo de un horno. Precioso.
Y al fin, los tiempos tienen boca propia, encierran todos los sentires y los deja fluir. Siempre quiero esas palabras tan bellas, tan tuyas. Te beso bien puesto.
Leo todo lo anterior con tu música en los oídos.
ResponderEliminarPrólogos o epílogos a una fecha dejan claro lo que se lleva dentro.
Sin duda algo firme como el temple del buen acero.
El tiempo será testigo de su constancia.
Abrazos
Escueto.
ResponderEliminarPero por lo sincero. O sin cero.
Una helada gota desde un cubo de hielo bajando por la columna vertebral. Hacia su desaparicion en el centro. En el centro vivo de un horno.
Precioso.
Saludos y felicidades para ti.
In.
el tiempo... el de acero..
ResponderEliminarSe ha dicho.
¿ por que dejar que sea el tiempo quien inflinja la dureza?
ResponderEliminarPrefiero la maleabilidad fundente del aire.
Alguien dijo que la "materia" no puede crearse ni destruirse, por eso es mejor transformar al tiempo.
Olimpia.
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ResponderEliminarY al fin, los tiempos tienen boca propia, encierran todos los sentires y los deja fluir.
ResponderEliminarSiempre quiero esas palabras tan bellas, tan tuyas.
Te beso bien puesto.