Tous les matins du monde sont sans retour
Monsieur Sainte-Colombe
Guardemos la sonrisa del retorno
sobre los anaqueles de la vida
con el afán del que sabe de la muerte
porque la tuvo adherida a los tendones.
Guardemos esta parcela nuestra
-incesante náufrago en la angustia-
como tributo a lo que somos
cuando
- íntimamente-
conseguimos desnudarnos.
...el verso inacabado de la vida.
ResponderEliminarSaludos desde el Espacio.
Puede llegar a resultar extraordinariamente arduo el desnudarse.
ResponderEliminarQuiero imaginar que uno adquiere soltura con la práctica. Pero resulta tan doloroso recordar las veces que sufrimos al hacerlo...
La sonrisa del retorno merece la pena guardarse bien cuando uno roza la muerte.
ResponderEliminarEs bueno tener ese refugio en medio del naufragio debido a nuestra propia desnudez.
Abrazos