He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo,
pero ya no busco en las estrellas y en los libros,
sino en las enseñanzas de mi sangre.
Hermann Hesse
pero ya no busco en las estrellas y en los libros,
sino en las enseñanzas de mi sangre.
Hermann Hesse
No todo será olvido.
Empecinada decías que no éramos sólo palabras.
Y hasta conseguí creerte.
Y era tan cierto como falso era.
Y es, tanto como fue o ha sido
-la unidad de tiempo se me escapa-
¿Por qué hablar en pasado
de lo no sucedido?
Paseo por el limbo de los innombrados,
de las caracolas que no suenan a mar
-que no sueñan amar,
que viene a ser lo mismo-
de lo que espesa el amor
hasta engendrarlo en huesos,
en músculos, saliva, sangre, esputos.
Y en lágrimas
engrosadas hora a hora
-ahora también adelgazadas
en maldiciones que aterran a quien las proferimos-
como negación de un dolor
que sabemos que carece de sentido.
No todo es dolor,
y alguno es nuestro mérito:
convertimos en difícil
lo que era imposible.
Tomé el abrazo y vengo por el capón.
ResponderEliminarSupongo que ese es el riesgo de no parar de preguntarse cosas y de perderse con las respuestas.
Seguramente tienes razón cuando adviertes que nos cabe el posible mérito de convertir lo imposible en difícil.
Abrazos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarTiene tela que al final tengamos que recurrir a las enseñanzas de la sangre, como afirma Hesse. Manda narices que sólo aprendamos a base de dolor.
ResponderEliminarBesos orgiásticos.
Al buscar dentro de uno mismo se hallan cosas a veces imprevistas, igual además de ese dolor sin sentido hay tb una caja de analgésicas endorfinas esperando a ser abierta, un beso
ResponderEliminar"El amor es,es dueño del sol,y el miedo, es cómplice de las tinieblas..." (Eugenia R)
ResponderEliminarUn abrazo, Carz.
Alucinante tu estado..
ResponderEliminarel tiempo..
y las palabras que por ahi quedan.
Vuelvo y leo:
ResponderEliminarSonar a mar,
soñar amar.