Destilación fraccionada

Si uno llegara a comprender que,
en el instante preciso,
no hacen falta
-ni son necesarios-
fuegos de artificio,
ni grandes palabras
ni tan siquiera chicas
ni mínimas
ni palabras
ni casi yo
que contigo basta
y me sobra
y sólo el silencio
puede hacerme escuchar…

Comentarios

  1. Qué descanso llegar a la simplicidad, a la comprensión plena de quien poesee (de conocimiento) y le dá nombre a las cosas. Llegar al éxtasis. Así lo llaman. Pero el éxtasis se lleva mal con nuestra parte humana, es consustancial al espíritu, amigo mío, y quizá, impar. Y quizá, su raíz sea uno.

    indah

    ResponderEliminar
  2. El instante preciso. Ahí está la clave. Saber cuándo las cosas no son necesarias... y ni el silencio, ni la nada. Sólo el hacer y el dejarse hacer...

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  4. Indah,

    pues el ateísmo me obliga a encontrar el extásis en la parte humana.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Lau,

    sí, pero cuántos instantes se nos escapan...

    Un beso.

    ResponderEliminar
  6. Los fuegos de artificio siempre sobran, en literatura y en la propia vida. Quienes necesitan encenderlos para iluminar cielos ajenos son unos tramposos.

    Besos orgiásticos.

    ResponderEliminar
  7. En el instante preciso, no hace falta más: el silencio cómplice de las verdades simples.

    Un beso verdadero desde el mío.

    ResponderEliminar
  8. Responder a tu: pues el ateísmo me obliga a encontrar el extásis en la parte humana *sin olvidar que el punto de partida es tu poema*, podría sonar -incluso- a herejía. Así que mejor será dejarlo, Dios mediante, para otro momento, en el que compartamos un rato de silencio, una cervecita, y unas papitas aliñás -como mínimo-. Y sí, has acertado, tengo hambre : )

    En fin, tu ateísmo, mon ami, no obra lo que dice, su capacidad llegará lejos, muy lejos, lejísimos, muchísimo más lejos de lo que podría llegar la mía, pero aún así, no podrá evitar que yo me ocupe de tus 'negocios' (los del alma, claro : )))

    indah

    ResponderEliminar
  9. Muy bien...así se calla.
    ¿Escuchar? ¿qué quieres escuchar?...el silencio no se escucha...pscheee...

    ResponderEliminar
  10. Ufff... contradicción: el silencio se escucha mucho, a veces es el más precioso de los sonidos...cierto. Se te escuchan los pulsos y la respiración.

    ResponderEliminar
  11. Ella,

    Estoy de acuerdo, pero los tramposos abundan (algo más incluso que los fuegos de artificio).

    Besos nada artificiales.

    ResponderEliminar
  12. Luz,

    Simple como un círculo. Natural como el llanto de un niño.

    Respeto tu silencio, pero te mentiría si te dijese que es lo que prefiero.

    Un beso circular.

    ResponderEliminar
  13. indah,


    Ya sé que es bueno tener amigos hasta en el infierno (aunque se sea ateo).

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. MM,

    otra vez me dejas patidifuso, "¿me se escusssshhhha?"

    Un abrazote.

    ResponderEliminar
  15. Ay, esos silencios...Acariciémoslos, cuidemos de ellos, porque al final son nuestro mejor refugio.
    Besos

    ResponderEliminar
  16. Princess,

    Si no el mejor, al menos el más duradero.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  17. Efectivamente, amigo, cuando el silencio habla, escuchamos nuestros gritos mudos.

    Destilar la esencia, no pocas veces, produce dolor.

    ¿No es el ateísmo otra forma de creer?

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  18. Joshua,

    cuando uno ha de enfrentarse a la ausencia (apenas sin esperanza) de lo que ama, en el fondo se está enfrentando a uno mismo, en silencio, y es donde nuestra conciencia nos pasa factura, es cuando intentamos destilar la esencia de lo sucedido quizás como un desinfectante que escuece en su acción de limpieza.

    Y, en mi caso, no creo que el ateísmo sea otra forma de creencia, es una consecuencia del pensamiento y del conocimiento (que es limitado ).

    Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  19. Muy buena esa destilación fracción a fracción para finalmente quedarse sólo con la esencia pura. A veces su presencia y más allá simplemente que exista, un abrazo

    ResponderEliminar
  20. Lo malo es que no siempre se consigue llegar a lo esencial. A menudo nos perdemos en el camino de la simplificación.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario