A contramundo

Deja que te mire
como observa un ciego:
de puntillas y con la punta de la lengua.

Deja que te toque
como toca un manco:
con la húmeda tangencia de la córnea.

Deja que te ame
como ama un loco:
con la razón dada la vuelta,
a contramundo.

Comentarios

  1. A contramundo, Carz, a contramundo.
    A veces no hay otro modo de amar.
    Lo mismo que los ciegos y mancos no tienen otro modo de mirar o tocar.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. ¿Y alguna se te resiste a semejante petición?

    Besos orgiásticos.

    ResponderEliminar
  3. madre mía, me ha dado la vuelta este poema, me ha zarandeado, me ha levantado y vuelto a tirar. No sé si me explico. Es genial.
    un beso

    ResponderEliminar
  4. Cómo quisiera
    ir nombrando tu cuerpo,
    adjetivarlo,
    accionar su verbo.

    O decir, por ejemplo:
    "tus labios",
    y corroborarlos luego.




    Pues eso, que un beso "sea dicho".

    :)

    ResponderEliminar
  5. Un poema de imposibles. Muy bueno. Saludos.

    ResponderEliminar
  6. Un poema que se repite, aunque con la misma bella hermosura de una mujer, la misma, o cualquier otra.
    Me agrada leerte Carz, aunque las mas de las veces solo ando a mi paso solitario y silencioso.
    Un abrazo, amigo.

    H.Hanz

    ResponderEliminar
  7. Y si es manco, ciego y loco debe ser una orgía perfecta, un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario