De corazones y paradas

En un punto distante de una recta
lo tangente acaba por secarte,
lo secante acaba por tangente….
-sí, te toca los cojones-

Si te toca los cojones, acaba por ser ¿acojonante?
No. Acaba cuando acaba.

Y aún no acaba, aunque insista a este corazón
que aún insiste.
Le invito a unas copas y le digo:
¿por qué no paras?
“No me toques tus cojones”
me responde.

Comentarios

  1. Entre secantes y tangentes no es fácil la elección.
    Los cortes son penetración además de tajo.
    Las tangencias son caricia además de acoso.
    Las razones del corazón deciden.
    Por supuesto evitando que nada ni nadie nos toque los cojones.

    Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Pues si el corazón tiene claro que aún resiste le doy la razón, es la mente la puñetera que está metiendo la pata, un beso

    ResponderEliminar
  3. Qué mareo. Leer este poema es como subirse a una atracción de feria. Es ingenioso. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Anoche cogí mi corazón
    y lo pateé hasta amoratarlo.

    Luego le hice escupir
    hasta el último coágulo
    para que aprenda
    que se ha de estar vacío
    para morir sin una causa.

    Mis besos, Carz.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario