Este pecado juré no cometerlo…
hasta que me dejaste de tu mano…
empuño el hueso y los tendones
y los nervios enervados
y hasta los dientes,
desde abajo hasta la fiebre,
desde arriba hasta el naufragio,
desde ser hasta ser nada.
hasta que me dejaste de tu mano…
empuño el hueso y los tendones
y los nervios enervados
y hasta los dientes,
desde abajo hasta la fiebre,
desde arriba hasta el naufragio,
desde ser hasta ser nada.
Este instante (la vida), entre dos nadas, es siempre naufragio. Pequemos.
ResponderEliminartienes una sensibilidad extraordinaria. Visceral, enérgico, melancólico, aúnas lo bueno de la fuerza y de la suavidad en un mismo poema. No me refiero sólo a éste, aunque éste me lo ha recordado.
ResponderEliminarjo, qué bien.
un beso. desde ser hasta ser nada