De habitaciones y humedades

La noche no es, la habitamos.

La hipocresía se diluye en cada sueño
y se nos enfrentan los miedos y deseos
-tantas veces se contradicen y confunden-
sin la fría coraza de la razón.

Quizás por eso
despertamos mojados en tristeza
mientras la humedad del alma
perdura todo el día.




      Bajo los naranjos,  Jerez-Texas

Comentarios

  1. Pues es verdad.
    Hay noches que nos dejan empapados.

    Abrazos.

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  2. La humedad del alma es imposible de eliminar. Imposible.
    Besos

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  3. Y a la mañana siguiente de una noche más en confusión vuelve a llover sobre mojado.

    Siempre me veo en tu palabra y descubro que nunca supe nombrarlo así.

    Mi admiración. Y besos.

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