A secas

¿Qué decir
si todo me conoces?


Sonreír por un impulso de la sangre
al ver tu cabello
cubriendo parte de tus pechos.

Sonreír como un acto motor
a tu sonrisa.

Sonreír despacio
cuando llueves
como cera ardiente
sobre la piel mojada
del deseo.

Comentarios

  1. Las sonrisas suelen ser un buen comienzo:
    apartar cabellos
    suscitar sonrisas
    empaparse en ardores de deseo...

    Y lo demás nos será dado por añadidura.

    Un abrazo.

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  2. En esta hora
    en la que todo -por fin-
    se ha detenido,
    a la noche le crecen tus manos.

    Apartando mis cabellos,
    abres con tu sonrisa una sima
    en el centro de mis pechos.

    Por ella desciendo
    para sembrarme tus versos.

    Y les lluevo.


    (Pasa que después me nacen besos)

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