Bendito deseo, que nos permite de vez en cuando darle en las narices al raciocinio. El deseo, revestido de clandestinidad y de sacrificio, hiere al lado oscuro (llámalo X), pero sin darle argumentos que utilizar ante un tribunal. Viva el deseo puro y duro. Ése del que no hablamos...
El deseo:
ResponderEliminarcuando imaginamos que lo imposible
lleva nuestras venas;
entonces ponemos dos dedos
en la yugular de los sueños
y le encontramos pulso.
Besos, todos.
Bendito deseo, que nos permite de vez en cuando darle en las narices al raciocinio. El deseo, revestido de clandestinidad y de sacrificio, hiere al lado oscuro (llámalo X), pero sin darle argumentos que utilizar ante un tribunal. Viva el deseo puro y duro. Ése del que no hablamos...
ResponderEliminarGracias, amigo.
ResponderEliminarEn realidad jamás he dudado de ello a lo largo de tanto tiempo de leerte.
Un abrazo.