Empuñaduras

En mi mano se alzan
la espada y la espiga.

Torpe
-sin ti-
brilla el acero.


        Piropo,   Adriana Varela

Comentarios

  1. Procura entonces que la empuñadura haga su misión: separe la hoja de le espiga y, cuando menos, proteja tu mano.

    Besos.

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  2. Esconde ese acero.
    Tú sabes que no te gusta.
    Ánimos variados

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  3. El mal. El bien. Tú.

    De tras de cada gran hombre (podría ser la traducción) una gran mujer. Yo no lo creo.

    La espada y la espiga son tuyas (o mías), no puedes (debes) esperar que sea otro(a) quien decia hacia que dirección ha de inclinarse la espada o la espiga. No. Tú no.

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