Familiaridad

Esta sensación no me es desconocida.
Le digo: pasa
y ella entra.

Y se hospeda en mí por largo rato.
Y me mira con sus ojos de perro.


Y no soy su dueño.

Comentarios

  1. No haré ofrendas en Atenas
    si lo que esperas es a otro huesped,
    un huesped que no sea tuyo, pero que tome tu casa por la fuerza
    y te explique qué son los polinomios,
    o por qué la Infanta Elena sigue inaugurando exposiciones de alto copete.
    (B)esos

    ResponderEliminar
  2. Así da gusto.
    Entra porque quiere.
    Se queda mientras quiere.
    Y nadie la obliga.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Yo sólo tengo ojos de gatamatos y días de perros. Cachis.

    ResponderEliminar
  4. y además
    qué importa a quién le pertenezca si lo que ella quiere es quedarse contigo. y ladrarte.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario