Lo suave, la levedad de unas manos, se equivoca de tardes; vuela, se posa. Lo suave, la consecuencia de un juego que se inicia silencioso, de un fuego que ya arde…
Cada rincón de Roma se sostuvo en tu abrazo. No encontré columna más gigante para soportar tanta belleza sin ti. Suave, sí, como un río lento lleno de pájaros.
... y si no es para mi,
ResponderEliminarigual me lo robo... ; )
Lo suave, la levedad de unas manos, se equivoca de tardes; vuela, se posa. Lo suave, la consecuencia de un juego que se inicia silencioso, de un fuego que ya arde…
ResponderEliminarMuy evocador.Mucho.
Cada rincón de Roma se sostuvo en tu abrazo. No encontré columna más gigante para soportar tanta belleza sin ti. Suave, sí, como un río lento lleno de pájaros.
ResponderEliminarBesos de regreso.