Pulso el pensamiento
con las notas que suenan
como quien escucha
cerrando los ojos,
las branquias abiertas.
Pulso el presente
donde el rocío se adhiere
y refulge con los ojos cerrados,
abriendo las branquias
para filtrar tu deseo
cuando me atraviesa.
Aunque tú ya lo ignores.
Aunque yo no lo sepa.

      Variations for the healing of Arinushka (fragmento editado), Arvo Pärt
con las notas que suenan
como quien escucha
cerrando los ojos,
las branquias abiertas.
Pulso el presente
donde el rocío se adhiere
y refulge con los ojos cerrados,
abriendo las branquias
para filtrar tu deseo
cuando me atraviesa.
Aunque tú ya lo ignores.
Aunque yo no lo sepa.

      Variations for the healing of Arinushka (fragmento editado), Arvo Pärt
Está claro que los ojos no bastan.
ResponderEliminarQuizás no sirvan para filtrar deseos.
Las branquias sí.
A pesar de ignrancias u olvidos.
Un abrazo.
No recuerdo ahora quién decía en una poema: "entre el pensamiento y su expresión hay demasiada vida".
ResponderEliminarCreo que así justificaba (bellamente) su poética.
Esa demasiada vida a veces está llena de deseos, ciegos sí, pero con las branquias necesarias para sumergirse y respirar dentro de otro.
Y no importa que no lo sepa.
Son preciosos: foto, texto y música. O por otro orden, que no altera su belleza ni la vida que suscita.
Mis besos.
Recordé al poeta: Joaquín Piqueras.
ResponderEliminarY ya que estoy, algún que otro beso (más). :)