Diciendo lo indecible

Confiar o desconfiar es lo mismo si lo mismo es todo lo bueno o todo lo malo, es decir, si todo lo bueno es bueno y todo lo malo es malo. Y ya no entro en los juicios de valor de bondad o maldad, eso queda para los que juzgan sin temer ser juzgados, y no digo temer en el sentido de recibir un castigo, sino en el sentido se sentir vergüenza, porque el miedo al castigo es sumisión y la sumisión supone ser inhumano, y no le doy crédito sino a lo humano. Y digo, entonces, que es imposible mantener con coherencia que lo bueno no es malo y viceversa... y si vice versa, habrá que concluir que vice rima ¿con qué? con tima, con sublima o con estima, todo en tercera persona del singular. Por tanto, si no todo lo malo es malo ni todo lo bueno es bueno, confiar y desconfiar es lo mismo, aunque sean antónimos. Y si los antónimos significan lo mismo, los sinónimos (antónimos de antónimos) son sinónimos, o sea antónimos. O, en consecuencia, sinónimos. Y si el lenguaje permite todo esto, y es la base del conocimiento, habrá que concluir que el conocimiento es autoantónimo, o sea, sinónimo de su contrario.

Guillotinado el conocimiento, quedan tus besos, que no son ni buenos ni malos, son gratificantes, lo que no es ni bueno ni malo, o sea, que están en otra parte, como yo, y eso me jode lo indecible (pero queda dicho).

Comentarios

  1. Qué me importa ser sinónima
    y significar lo mismo que ayer,
    si entre ayer y hoy no hay más
    que una falaz antonimia
    que no hace distingos si todo es distancia.

    Y qué importa lo sinuoso de tus hilos deductivos si te traen hasta mi boca.

    Inferencia personal: como el lenguaje es sinónimo de su contrario, es decir, de todo lo que se dice con silencio,
    calla y bésame.
    :)

    Vayan mis besos por delante.

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