Madrid, 1991

Ambos éramos prácticamente extraños en esa ciudad, y su descubrimiento en común daba a cada hallazgo un cincel con el que grabarnos el alma.

A veces olvidamos que hay personas que nos pueden volver a conmocionar con su sola presencia. Pasan los años y olvidamos esa potencialidad, pero no olvidamos la conmoción que nos causaron: se hunde en nosotros para darnos forma.

Somos en ellas.


      Fragile e conciliante,   Arvo Pärt (Lamentate)

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