Little Boy

Vende primaveras con sus ojos
y, con sus manos
-juntas-
hace reverencias.

En sus sonrisas
perviven samuráis
y en su kimono
lucen las estrellas.

Alquílame tus primaveras
posándote sobre mis hombros
mientras la nieve cae sobre los cedros,
antes de que os ciegue
-y os deshaga-
un niño pequeño.

Comentarios

  1. Imprevistos varios me mantuvieron alejado de estos espacios.
    No habría de dejar de tener esto su lado ventajoso:
    Me entero de golpe de excelentes motivos para merecidos piropos,
    de posibles cumpleaños,
    de inoportunas caídas de notorias consecuencias,
    y de su muy probable inocuidad tras las resonancias.
    Pero mientras sé que por todo debo felicitarte concentraré mi felicitación en este maravilloso poema de hoy.
    Y es que es una maravilla quedar deshechos por las primaveras vendidas en los ojos de un niño pequeño.

    Un abrazo descomunal tardío, sincero y cariñoso, Carz.

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  2. Dile que también se pose sobre mí, que instaure su paz sobre mis guerras interiores, y que se quede un poco más que lo que tarda en consumirse un palo de incienso.

    Es muy intenso y muy hermoso, Carz.

    Mis besos.

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  3. Resquicios a una sensibilidad olvidada.
    Permíteme una reverencia.
    Ha sido un placer leerte.

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  4. Orión luce igual en todos sitios. Aunque me atrevería a decir que en Albacete está como más cerca.
    Será el dolor.
    Un (b)eso

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  5. Alquilar tardes y primaveras – ay -. Podríamos compartir gastos, Carz…

    Tengo que avisarte y te aviso. Te premio en mi pasillo.

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