(no conozco vena que guarde tanto aroma)

Si aprendo que la vida no es lucha de trincheras
porque ignoro del mundo lo preciso
y absorbo lo precioso que se pierde…
deberá ser que sigo borracho entre tus manos,
ebrio con todos tus sentidos,
-y hasta alguno más que no me otorgas
o ignoro si lo haces
o haces o ni hicieras
flores que se vuelven miradas de relámpago-
enfermo de empeño y de deseo;
fugitivo de ser un epitafio.

Comentarios

  1. Borracho entre unas manos,
    enfermo de empeño y de deseo,
    fugitivo de ser un epitafio.
    Bellas y tristes imágenes de aquello en lo que nos convertimos cuando no estamos a la defensiva ante la vida sino que absorbemos lo precioso que se pierde.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Aprende pronto… y ve.
    Enfermo no durarás mucho, o sanas o feneces.

    ResponderEliminar
  3. Un nodo...que no es obstáculo.
    La cinta de Moebius
    :-)
    Besos!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario