Debido a Cecilia
El olvido de ser muerte inerte
en el invisible mutismo de silencio
en el opaco cuerpo que me deshabita.
Carz.
O ser jardín de arañas donde arañan rosas
que recuerdas de antaño en las cerezas:
valles donde vayas,
vayas donde valles
en alacrán de crines de alazanes
y espinas de ciruelas.
Reprochas, reproches, reprocheas…
polvo y sedimento,
nubes, llanos y corcheas,
llanas, blancas y redondas,
aquí. Aquí, aún te esperan.
Siempre volver si queda la música y el sabor dulce de las cerezas más oscuras. No importa llegar descalza y caminar sobre las piedras si, como Eurídice, ya se ha visto el infierno.
ResponderEliminarGracias por la réplica. Es hermosa.
Anónima C.